En la cultura de la antigua China “La Claridad” estaba simbolizada por el sol brillante que al elevarse sobre la tierra resplandecía por su virtud acumulada; de esa forma, se iluminaba a las personas dignas y sabias que se mantenían comprometidos en el sendero de la luz y la verdad. Esos seres espiritualmente superiores consolidaban con firmeza los principios fundamentales y con la actitud correcta ayudaban a desdeñar las tentaciones banales del mundo material.
La intención del I Ching, expresada a través de este hexagrama, es mostrar un periodo de purificación del ser humano como parte de su esencia original, en el que existe un cambio interior que permite un crecimiento personal sumamente favorable, durante éste la persona digna mantiene la integridad moral con toda rectitud; así todo el potencial tanto de sus talentos como de su carácter, sobrevive sin demasiado esfuerzo y eso es de provecho para la sociedad.
La figura del signo denota un progreso que es ubicuo y con una gran expansión, por ello indica un tiempo favorable también para las sociedades y naciones; dichas organizaciones deben contar con un buen líder para ser guiadas a feliz término, que atraerá hacia él a otros al ganarse su confianza con respeto y lealtad. Este conductor debe poseer no solamente la suficiente claridad interior como para no abusar de la gran influencia que ejerce, sino que además pueda utilizarla en favor de la paz, la concordia y el bienestar de todos.
