El I Ching plantea en este símbolo a una hermosa tierra en lo alto de un gran lago, como una representación del crecimiento, la expansión y la fuerza. Indica los periodos en la vida donde el sendero se torna productivo, exitoso y donde la buena estrella se mantiene en el ascendente alumbrando el espíritu honesto y superior.
El “Avance” en medio de un tiempo favorable es fiel a los objetivos y motivos correctos, además asegura el valor de los principios y la conducta; no obstante, también se advierte el tener presente que todo lo terrenal es pasajero, para no permitir que el entorno confunda o induzca al error. Así, en un tiempo donde todo es propicio, el hombre digno recorrerá con prontitud, rectitud y audacia los caminos de la vida.
Se confiere a este signo la connotación del acercamiento y de la condescendencia de alguien superior con los de posición inferior; se le otorga así también, un sentido espiritual y social en relación a la conducta de los buenos líderes y sabios gobernantes con el comportamiento noble e inagotable como la profundidad del lago. Fuera de lo ordinario estos seres, conocen y estiman el camino recto, muestran frente a la vida fuerza moral, generosidad y benevolencia como portadores o protectores, sin poner fronteras de ninguna clase que puedan excluir a parte alguna de la humanidad.
