En la antigüedad en China este signo era representado por el árbol sobre la tierra, que ofrecía una amplia visión, vigilancia y proyección. De esta forma, se presenta un doble significado para “La Contemplación” por una lado explica, la elevada visión de los hombres dignos que son capaces de percibir los detalles más recónditos de la naturaleza, manifestando a otros las enseñanzas del Cielo con sabiduría; representa a un ser humano sabio que liberado del yo y más allá del trajín mundano, contemplaba las leyes de la vida, descubriendo y mostrando a todos como cosa suprema, la posibilidad de quedar libre de fallas. Por otro lado, es también una sugerencia al ser humano para cultivar el discernimiento y la conducta adecuada.
La Contemplación alude a la necesidad de observar, escuchar y aprender, éstas son sus palabras claves para nuestra percepción del mundo; estudiar minuciosamente nuestra trayectoria, nuestros objetivos, razones y conducta, y las de aquéllos con los que estamos estrechamente relacionados. Al descubrir nuestra verdad bajo una luz objetiva y clara, enfrentando totalmente de forma pura nuestra voluntad al servicio del bien se podrá ver el pasado, el presente y el futuro, y se estará así equipado para proseguir íntegramente nuestros caminos.
De manera accidental he tropezado entonces con lo que considero, ha sido mi Filosofía de vida, empujado por la esencia de cada palabra descubierta en los libros, el ejemplo de los seres que más Amo, y “la necesidad de observar, escuchar y aprender” una aproximación a la interpretación de este Hexagrama “La Contemplación”