Tan alta era la estima que la sabiduría china antigua sentía por esta virtud que su representación era la de una montaña cubierta por tierra, para expresar de esta forma moderación en las relaciones y en el trato con otras personas. Para obtener equilibrio la humildad es la mejor amiga, sus medios son la modestia y la generosidad, su disciplina es perpetua; de esta forma el hombre supera cualquier tendencia hacia el orgullo, la vanidad y la falta de respeto hacia otros, provocando la equidad en el trato consigo mismo y los demás.
Al cumplir su labor con perseverancia y buena disposición, la modestia obtiene un real significado. Según lo expresado en el I Ching, la modestia enaltece al hombre; también en esto, coincide con la doctrina profética cristiana que afirma que “Dios se resiste a los altaneros, mas a los humildes concede la gracia”. La Biblia resalta “el Dios que ama se inclina sobre aquello que es pequeño” (Sal 113,6). Si alguien es interiormente humilde esa predisposición aparece visible en su comportamiento externo, mantiene su integridad espiritual y no siente, ni manifiesta pretensiones ni encandilamientos por la influencia, los logros o los triunfos.
Cuando en la vida surgen dificultades u hostilidades nada es tan fácil como buscar las culpas en otros, un hombre débil se retira entonces, sintiendo autocompasión y tomando como modestia la actitud para no defenderse. La verdadera modestia se manifiesta procediendo vigorosamente a poner orden, y en este sentido comenzar con el propio yo y con su círculo más estrecho a aplicar la disciplina.

Hola estoy admirada, interesantes argumentos!