Lo Receptivo constituye conjuntamente con lo Creativo explicado en el hexagrama (H-1) la verdadera esencia de las mutaciones, las transformaciones y los cambios. Lo Creativo representa lo fuerte, la firmeza y la creatividad, mientras que en este caso, lo femenino se presenta en lo Receptivo como la adaptación, la flexibilidad y la docilidad, ambos principios divinos equilibran y subyacen como nuestra dualidad, independientemente de nuestro sexo.
El significado de este signo frente a una situación guarda consonancia con el hecho de no tratar de guiar, sino de ser seguidor de los mandatos del Cielo, como lo hace La Tierra, que es el símbolo regente de lo Receptivo. Esto se logra al rendir la voluntad y las ambiciones personales para seguir el propósito que abarca el bien común. Se describe como sin establecer lucha, todas las fuerzas deben entregarse a una conducta adecuada y un rumbo correcto, y cómo juntando los seres sus fuerzas trabajando en grupo y complemento, se llevará a feliz término la labor a realizar y se convertirán en realidad los ordenamientos y mejoras necesarias en el mundo.
El sentido de este signo concuerda con las palabras de Jesús de Nazaret: “Bienaventurados los mansos de corazón pues ellos poseerán el reino de La Tierra”. Así mientras que, en lo Creativo uno extrae de sí mismo la fuerza y a cada acción sigue otra nueva acción, sin cesar; bajo la Energía de lo Receptivo uno debe cumplir los designios de Dios y dejarse guiar, de este modo, si uno sabe adoptar frente al Cielo una actitud de entrega, encontrará con seguridad la conducción que le corresponde.
