La simbología que representaba al Viajero en la antigua China era la del fuego que ardía en una montaña, el fuego circulaba en todas direcciones sin un objetivo fijo. Los signos se mueven en direcciones opuestas y esto indica que el contacto es de carácter temporal; la montaña es el albergue, el fuego es el viajero y la unión es sólo pasajera. Por estas razones esta imagen es sugerida a la de un viajero, quien es un extraño en una tierra extraña.
Representa la necesidad de ampliar la visión, aprovechar la oportunidad para desarrollar metas dignas, mantener la calma y la alegría en el corazón, apoyarse interiormente en los propios recursos y establecer afinidades en el exterior acrecentando la amabilidad y la capacidad de adaptación mediante el desarrollo de la disciplina personal y el control.
Alude también a asuntos penales, de castigos, y al igual que en los hexagramas H-55 y H-62, en este caso se recomienda precaución y en la aplicación de las penalidades suma cautela, se presume la necesidad de celeridad en el despacho de los asuntos penales pendientes, y a que no se arrastren pendencias en virtud del vínculo recíproco de ambos fenómenos que se agotan rápidamente.